Por pelotas y el hombre que siempre negaba.
Empieza el mundial, enhorabuena a todos los que disfrutan con ese espectáculo de masas, al que no llamaré deporte premeditadamente para no insultar a esos miles de deportistas que procuran ganarse la vida con honradez.
He visto por televisión que Nuestra Selección está ?concentrada? y los alemanes en un gesto de buena voluntad han ambientado con carteles taurinos, mantones de Manila y reproducciones de patios andaluces los alrededores. Hasta unos aleccionados jubilados entonan el ?¡Qué viva España!?, no con peor gracejo que el anciano seleccionador nacional con su ?¡A por ellos!?.
Para no pecar de apátrida desearé suerte a nuestros muchachos, que la metan mucho, bien o mal no importa pero que la metan a granel, y mientras ellos elevan nuestro orgullo Nacional el Hombre que Siempre Niega insiste en que la mejor manera de dialogar es No dialogando.

Dice, que para acabar con la violencia los malos tienen que rendirse y que después de que se hayan rendido ya quedaremos con ellos para hablar de las condiciones de para su rendición. Esto viene a ser lo mismo que si esperásemos a que un enfermo falleciese para buscar después las causas de su defunción.
Y es que el Hombre que Siempre Niega, aparece tras sus gafas y su barbita, con sus férrea mandíbula, obstinada, predeterminada al No dispuesto siempre a decir que No a todo y si alguien piensa lo contrario se le niega.
No, no, no y no. Emberrinchado por de fracaso de su táctica del Súper No sigue negando, No siempre, No a todo y para una vez que le tocaba decir que No..., va y oye, dice que Sí.
Busco en él ?hilillos? de cordura que me conduzcan a la razón de su negatividad solo encuentro una posibilidad: ¿tonto?.... NO. Tonto rematao.
Y niegeme cuanto guste.
¡A por ellos y qué viva España, Euskadi, Valencia, Cataluña, Aragón, Costa de Marfil y el resto del mundo!.
He visto por televisión que Nuestra Selección está ?concentrada? y los alemanes en un gesto de buena voluntad han ambientado con carteles taurinos, mantones de Manila y reproducciones de patios andaluces los alrededores. Hasta unos aleccionados jubilados entonan el ?¡Qué viva España!?, no con peor gracejo que el anciano seleccionador nacional con su ?¡A por ellos!?.
Para no pecar de apátrida desearé suerte a nuestros muchachos, que la metan mucho, bien o mal no importa pero que la metan a granel, y mientras ellos elevan nuestro orgullo Nacional el Hombre que Siempre Niega insiste en que la mejor manera de dialogar es No dialogando.

Dice, que para acabar con la violencia los malos tienen que rendirse y que después de que se hayan rendido ya quedaremos con ellos para hablar de las condiciones de para su rendición. Esto viene a ser lo mismo que si esperásemos a que un enfermo falleciese para buscar después las causas de su defunción.
Y es que el Hombre que Siempre Niega, aparece tras sus gafas y su barbita, con sus férrea mandíbula, obstinada, predeterminada al No dispuesto siempre a decir que No a todo y si alguien piensa lo contrario se le niega.
No, no, no y no. Emberrinchado por de fracaso de su táctica del Súper No sigue negando, No siempre, No a todo y para una vez que le tocaba decir que No..., va y oye, dice que Sí.
Busco en él ?hilillos? de cordura que me conduzcan a la razón de su negatividad solo encuentro una posibilidad: ¿tonto?.... NO. Tonto rematao.
Y niegeme cuanto guste.
¡A por ellos y qué viva España, Euskadi, Valencia, Cataluña, Aragón, Costa de Marfil y el resto del mundo!.
